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domingo, 31 de marzo de 2013

EL GRITO DE YARA.


Puestas de luna.
Noches de soles.
Calor de hielo.
Hambre de noble.

Princesas feas.
Oro de pobres.
Espada justa.
Amor de sobre.

¿Dónde están las libertades
 que los cuentos prometían?
¿Dónde está igualdad, justicia,
 y aquel rey que las amaba?
Solo veo ruiseñores,
ruiseñores con catarro,
soy la golondrina fría,
que aun triste, pasa de largo.


Salamanca.



"La libertad, Sancho,
es uno de los mas preciosos dones
que a los hombres dieron los cielos,

con ella no pueden igualarse
los tesoros que encierra la tierra
ni el mar encubre"

Miguel de Cervantes.


TERCETOS ENCADENADOS


Ilumina la luna tiernamente
danza salada de lenguas de agua,
que la oscuridad no dura eternamente

donde la tierra y el cielo se fraguan.
Enamorados yacen en las tillas,
deslizan sus manos por entre las naguas,

cosen a besos telas en buhardillas,
visten a barcos de patrias exentos.
Sabanas de paz que ondean a la orilla,
que hacen que el sueño vuele con el viento.

A CALISTO:


Don galante caballero,
nada con más gusto haría
que escapar con valentía
de esta jaula y carcelero,
que mi padre con esmero
llama hogar, morada y alma,
alma de vida de calma,
que con orgullo preserva
y cual trofeo conserva,
pues si quiebra se desalma.

Esperadme en la alameda
la de los recuerdos gratos
por donde trepan los gatos
y hay empedrada vereda.
Imagina que se pueda
reír y dormir risueños
abrazados por el sueño,
rozar las nubes de un salto
y bajo el cielo cobalto
que de mis labios seas dueño.

Quizás sea precipitado
disculpad mi atrevimiento
más sabed que yo no miento
cuando amor he susurrado.
Preguntad a las estrellas
son de la luna doncellas,
y bien saben lo que os cuento
se lo ha dicho todo el viento,
que me roba las querellas.

Sentimiento de grandeza
que construye al hombre pleno
suena más lejos que un trueno
y es secreto de riqueza,
creed, hablo con franqueza
cuando os digo que es albor
razón, no razón, fervor
pues como el alba me siento,
como el crepúsculo lento,
cuando pienso en vuestro amor.

Como un fiel a Dios se abraza
como ojos desea un ciego
confío en vos y a vos me entrego.
Mi corazón amenaza
con que abandona y rechaza
de mi pecho las paredes
siempre y cuando tú te quedes
a su lado hasta que muera,
hasta que el silencio adquiera
en su partitura sedes.



Pueden ser eternidades
pero no atiende a razones,
fuerte ruido de cañones
sus latidos, libertades,
pues quizá de alguno agrades,
que como el justo defiende
y como el valiente emprende
como ojos desea un ciego
confío en vos y a vos me entrego
llama, amor, pasión que prende.